miércoles, 5 de octubre de 2011

Apuntes, despuntes y pespuntes genéticos.

Siempre que pienso en la cultura de un país, termino recordando el tango La luz de un fósforo: "en todo, siempre el color es del cristal con que se mira". Los cristales en Italia tienen una importante tonalidad machista.

El sábado pasado fui a mi primer encuentro preparatorio para el parto. Parto al que asistiré pero -como espero hayan intuido- seré sólo observador. El protagonismo, al menos en este caso, no es para mí.

La obstetra que daba el curso empezó mal. Hablaba del cuerpo humano y, sin despeinarse, dijo que -alguien, supongo- nos había construido como una máquina perfecta. No quise interrumpirla diciéndole que si eso fuese cierto, también debería decir que el ensayo y error para llegar a la perfección le llevó millones de años, pero no era el momento.

Se veía cómo venía la mano desde el comienzo, así que me preparé para lo peor. Y lo peor llegó: hay cosas que no están en el ADN masculino, dijo muy segura. En ese momento temí una lección sobre genética y estructura del ácido desoxirribonucleico pero el miedo se esfumó de un plumazo cuando aclaró qué era lo que faltaba en mis células.

Parece que asistir al parto, acompañar a nuestras parejas a las consultas médicas, preparar la leche y bañar o cambiar a los bebes, es algo para lo cual los hombres no estamos preparados genéticamente.

Entiendo qué quiso decir pero no lo acepto. La ciencia, o mejor, quienes trabajan en ese ámbito, tienen la obligación de brindar conceptos precisos. En este curso, la claridad y el rigor podrían ayudar a romper con la cultura machista que sobrevuela y -muchas veces- aterriza en la sociedad italiana.

Es un cambio cultural que debería partir desde las mismas mujeres. No alcanza con reclamar hasta el cansancio un trato igualitario, si frente a afirmaciones obsoletas y falsas la respuesta que se obtiene es una sonrisa condescendiente. Se empieza por ahí, y se termina discutiendo las capacidades femeninas para manejar, o lo que es peor y más peligroso, la pericia para leer los mapas ruteros.

viernes, 27 de mayo de 2011

Apuntes, despuntes y pespuntes ibéricos.

Hace unos días, mi amigo Lucas me decía que su segundo hijo no nació, sino que lo tuvieron que sacar de la panza de Lorena. Se ve que estaba cómodo y no quería salir. Eso sí, cuando vio la luz (sin su voluntad) se hizo sentir con su llanto liberatorio y tranquilizador.

Durante varios años, los jóvenes europeos se parecían al hijo de mi amigo Lucas: en casa hasta los 40 años, estudiantes eternos esperando un puesto de trabajo seguro y de por vida, y mientras tanto, huéspedes de honor en la mesa de mamá.

En Roma, los españoles también protestaron como lo hacen en varias ciudades europeas. Lo hicieron en la Plaza de España, frente a la embajada ante el Vaticano (el nombre de la plaza y su central ubicación fueron más fuertes que la coherencia) y repitieron los mismos conceptos de sus colegas: una abultada lista de deseos bien intencionados en algunos casos; aunque en otros, demuestran por lo menos gran inocencia o desconocimiento del funcionamiento de la economía y la política mundial.

Me extiendo en algo de lo que no quería hablar (las motivaciones). Me pierdo en el fondo cuando me inquieta la forma. Lo que me interesa en realidad es saber cuál es el camino que debería seguirse para plasmar las buenas voluntades populares. Están en contra de los partidos políticos, pero al menos yo, no veo veo otra forma para ejecutar las ideas políticas en democracia. Las ideas sin partidos, son como el fútbol sin arcos.

Viendo las plazas colmadas pienso en el hijo de Lucas y Lorena, ese que no quería salir y lo sacaron a la fuerza de su cómodo refugio materno. Lloraba porque no sabía hablar. Si hubiese sido joven y español, se habría instalado en una plaza, pidiendo volver.

lunes, 2 de mayo de 2011

Apuntes, despuntes y pespuntes vitales.

Si tuviese que agradecerle a mi abuela Coca una sola cosa, y sólo una, ésta sería el empujón final para estar decididamente en contra de la pena de muerte. "Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie", me dijo. Simple, certera, eficaz.

Que George Bush atacó Afganistán primero e Iraq después con un objetivo económico por sobre todas las cosas es algo que deja poca discusión, pero admitamos también que Bin Laden era un sujeto deplorable que sumergió en el pánico a todo Occidente y sus satélites.

Un asesino con pocos escrúpulos y demasiado fanatismo -George Bush- persiguió a cuanto musulmán se le puso enfrente, y buscó, o dijo buscar, por cielo y tierra a Bin Laden, un asesino con pocos escrúpulos y demasiado fanatismo.

Es verdad que la suma de decisiones individuales contribuye a formar lo colectivo. También es verdad que a veces no alcanza. La orden de capturar con vida al líder de Al qaeda hubiese sido digna de un Premio Nobel, sobre todo porque asesinar a un asesino no circula por el camino de la paz.

En definitiva y concluyendo: es el pasado y el presente de Guantánamo, de la ilegalidad, del fanatismo, la hipocresía y el sentido de justicia lo que puede discutirse, pero, honestamente, capturar con vida a Bin Laden no parecía tarea fácil.

sábado, 16 de abril de 2011

Apuntes, despuntes y pespuntes nominativos.

Siempre me han sorprendido los nombres de las calles y plazas en Europa. Via Dei due macelli se llama una calle de Roma, donde habría, posiblemente en la edad media, dos mataderos de animales. La Plaza Mayor, en Madrid, tiene una denominación que pocos objetarían. Los nombres de las calles más antiguas de las ciudades tienen su por qué; basado en el uso y la simpleza de nombrar y nominar los lugares de acuerdo a sus caracteristicas.

Cuando la edad media te pasa lejos y el renacimiento te encuentra en pañales, la cosa cambia. Hay que elegir, y para hacerlo entran en juego infinidades de variables, sobre todo políticas. Las escuelas de formación de la Policía Federal Argentina tenían tres nombres, y ahora tienen otros tres, que me gustan. Me parecen correctos, fundamentados y coherentes con el fin que esa institución persigue. Pero todo cambio inquieta, y estos no son la excepción.

Hacía mucho que no leía los comentarios de lectores de Perfíl. No lo hacía porque intento mantener una cierta salud mental (de hecho a los de La Nación todavía no me les animo). El cambio de nombre que más les para los pelos es el del General Cesáreo Cardozo, un jefe de la Federal que murió en un atentado de Montoneros en el '76. No importa quién fue Cardozo, ni si fue reemplazado por otro nombre, que representa de forma más adecuada los valores que en esa escuela deberían inculcarse. Ese es un tema menor, total... ¿para qué?.

jueves, 22 de julio de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes digestivos.

Hay que tener el estómago preparado para leer las columnas de Mariano Grondona en La Nación. Todos sus razonamientos están contaminados por su exuberante gorilismo y sus ideas un tanto -soy generoso- conservadoras. Maquillado de pensador dispara obviedades o falacias. Y a veces, se le juntan.

Dice Grondona que el objetivo de Kirchner es "avanzar hacia el monopolio del poder en 2011". Para tener el monopolio hay una sola vía: el golpe de Estado. Si dejamos los delirios (o las nostalgias) esta opción hay que descartarla. Queda sólo la vía del voto, y ahí hay poco para decir.

Sin embargo, sigue Grondona, el objetivo de "los opositores, con Macri incluído, es encomiable". Son todos contra Kirchner, y eso es muy bueno para él, y tal vez para muchos. Pero el fin, de unos y otros, es el mismo: quedarse con la mayor porción de poder posible.

Pero lo que me arruinó la digestión -yo y mis ideas: leer a Grondona después de comer- fue el consejo que le dio a Mauricio: antes de lanzar su candidatura presidencial, no debió "cortarse solo, sin asociarse antes con alguna otra fuerza opositora, en especial el peronismo federal". Buen provecho.

lunes, 12 de julio de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes casamenteros.

La jerarquía de la Iglesia católica está desencajada porque, según ellos, la destrucción de la familia se acerca. Tan desencajada como cuando estaba por aprobarse la ley del divorcio; y mucho, pero mucho más, que cuando se estaba gestando el golpe del '76. Ahora se enfrenta al mayor drama que pueda vivir la humanidad: el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. ¡Qué tragedia, amigos!

La Iglesia no se ha dado cuenta de que no vive en un Estado confesional o teocrático, sino que vive en un país donde el poder legislativo está en manos del Estado. Mal que le pese.

Impedir -o tratar de hacerlo- que dos personas decidan pasar juntas el resto de sus vidas (o el tiempo que les plazca), es algo que no debería ser tolerado por la sociedad. Sobre todo porque esta ley no obliga a nadie a hacer aquello que no quiere hacer. No cobra impuestos ni aumenta retenciones, da derechos, y no es poco.

Si con mi esposa quisiéramos adoptar un niño, deberíamos anotarnos en una lista y cuando llegue el momento, enfrentarnos a un juez que decidirá si somos aptos o no para ser padres. La decisión llegará después de un exámen socio ambiental, entrevistas individuales, demostración de ingresos y varias cosas más. Todas importantes.

El mismo procedimiento al que deberán someterse -y espero que puedan hacerlo- las parejas del mismo sexo que decidirán, como cualquier persona en este mundo, formar una familia y tener hijos. Una obviedad. O al menos debería serlo.

jueves, 24 de junio de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes oníricos.

Escribo ahora porque quiero evitar suspicacias posteriores: no pienso subirme al carro de los vencedores si la selección llega lejos en este mundial. Y no pienso subirme porque ya estoy arriba y no tengo intención alguna de bajarme, ni el domingo a la noche, ni más adelante, ni después del 11 de julio.

Ya lo he dicho y lo repito: amo a Maradona. Es más fuerte, mucho más fuerte que yo. Me emociona verlo en el banco dando órdenes; escucharlo en las conferencias de prensa cuando habla con gran lucidez, manejando con calma y dureza a dos o tres desvergonzados disfrazados de periodistas; y me hace llorar cuando leo la entrevista que le dio a La Nación, mano a mano con Daniel Arcucci.

Con cautela racional me convenzo de que la final es el domingo contra México, y que después vendrán otras tres. Con cautela racional acepto que el fútbol es impredecible y que es relativamente fácil perder un partido. Esta cautela racional me llevó a elaborar durante el mundial un personaje equilibrado, moderado, temeroso de otras selecciones.

Pero es mentira. Una gran mentira. Cuando estoy solo sueño con el 11 de julio, me sueño con la voz quebrada, un nudo en la garganta y la vista nublada. Me sueño llorando junto a Roxana y los dos, abrazados con Maradona mientras levanta la copa después de haberla besado, subiendo, para siempre y para todos, al Olimpo del fútbol mundial.

miércoles, 7 de abril de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes gourmet.

La idiotez encuentra poca resistencia en varios lugares del mundo. En Argentina, ninguna. Leo en Clarín que hay verdulerías boutique. Es un concepto que se me escapa, sobre todo porque en esas verdulerías venden fruta y verdura, como en los mercados de antes. Y en los de ahora.

A esas verdulerías se va a comprar ingredientes para platos gourmet. Una idiotez. Un plato gourmet es una mezcla incomible de dulce y salado, con dos frutas exóticas cortadas en jullienne -¡faltaría más!-, un tomate cherry dividido en cuatro y, eso sí, aceite de oliva -mucho-, porque sin aceite de oliva no se puede cocinar un plato gourmet.

Por último, como rasgo estético esencial, un plato gourmet no puede tener grandes cantidades de comida. La encontramos perdida, sola, aislada, aunque bien acomodadita en el centro de un plato, que si es cuadrado y negro, es más gourmet. Para acompañarlo, una gigante copa de cristal con un poquito de vino de autor. Otra idiotez.

Y al final, la cuenta. Un robo.

lunes, 18 de enero de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes totales.

Muchas veces he escuchado una frase que se repite desde hace mucho tiempo en Argentina. Sospecho -y espero- que hay dos motivaciones para concluir que a cierta gente "les dan todo".

La primera motivación -la que menos me preocupa- es, para mí, la superficialidad analítica, y me explico: creo que muy pocos se detienen a pensar qué es el Todo al que se refieren. Si 200 pesos de subsidio por hacer poco o nada es Todo, la discusión no debería continuar por más de dos minutos.

La segunda motivación -la que me quita el sueño- es, siempre para mí, el modelo de país que cada uno tiene en su mente. Si Todo significa sobrevivir, si Todo se termina con un Plan Trabajar, si Todo es la pobreza controlada e institucionalizada, si Todo es para algunos un plato de comida caliente pero para otros quince días en la costa, la cosa no me cierra.

La discusión debería superar el momento del hambre y el merecido descanso playero. Deberíamos indignarnos más, mucho más, por un sueldo de 700 pesos que por un subsidio de 200. El premio al esfuerzo debe ser definitorio en la elección entre quedarse sentado o levantarse cada mañana para ir a trabajar.

viernes, 8 de enero de 2010

Apuntes, despuntes y pespuntes preguntones.

Para observar es necesario salir. Salir de lo que se quiere observar. Ser testigo es -utilizando la no positividad que tan de moda está- no ser parte de lo que se testimonia.

Para saber qué pasa en Argentina tengo que leer los diarios, no me queda otra. Como saben, no vivo en mi país, así que me resulta bastante fácil convertirme en testigo. En un testigo acongojado, sorprendido, estupefacto.

Sé por qué Clarín escribe lo que escribe -el bolsillo motiva-, los porqué de La Nación -ideológicos y económicos, aunque no siempre fueron la misma cosa para ese diario- y las razones de Página/12 -de tanto haber ido a la izquierda se encontró con el abismo, y no quiere caerse-. Saber en qué lugar están ubicados me ayuda a comprender por qué dicen lo que dicen, pero sobre todo, me ayuda a ser un mejor testigo.

Lo que no puedo evitar -aunque debería- es leer los comentarios de los lectores. Es en ese punto donde mi nivel de sorpresa se ve sobrepasado. La superficialidad, la carencia total de razonamientos -y cuando los hay, son mayoritariamente falaces-, la repetición obcecada de verdades de Perogrullo, las teorías conspirativas de todo tipo, en fin, la ignorancia que brota y se institucionaliza por doquier.

El último comentario que leí fue sobre unos ladrones arrepentidos. Los muchachos habían robado una vidriería, y arrepentidos -o asustados por tener en sus manos herramientas para trabajar, dijeron algunos- devolvieron el botín. Un lector escribió, y transcribo: "nadie pensó, veo, en la posibilidad de las conexiones del propietario del comercio. Conozco casos de robo automotor donde fueron devueltos en horas gracias a contactos non santos... ¿me explico?"

Después de leerlo me quedé pensando en el por qué de este comentario. ¿Por qué se llegó a ese razonamiento? ¿Por qué siempre tiene que haber algo más? ¿Por qué nunca las cosas pueden ser como son o como se las cuenta? ¿Por qué si alguien roba no puede arrepentirse?

¿Por qué si una familia desaparece durante un viaje la buscan por todos lados menos en la ruta por la que viajaba? ¿Por qué si uno se presenta para diputado después renuncia a su banca para quedarse en donde estaba? ¿Por qué si uno es opositor sigue en su puesto de oficialista? ¿Por qué si ella ganó las elecciones presidenciales gobierna en concubinato? ¿Por qué defendemos los monopolios? ¿Por qué defendemos a los matones? Y finalmente: ¿por qué tenemos que soportar a Ricardo Fort de la mañana a la noche?

martes, 17 de noviembre de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes hambrientos.

Es la primera vez que me llaman así: compañero. A secas, sin nada más que aclarar. Ni de escuela, ni de trabajo ni de viaje. Compañero, y basta.

A mí, que nunca me puse una camiseta del Comandante. A mí, que jamás usé una boina verde ni fumé habanos. A mí, que nunca levanté el brazo con el puño cerrado -y mucho menos con la mano extendida- y lo más cerca que estuve de Bolivia fue en un viaje a la Quebrada de Humahuaca. Sí, justo a mí me llamó compañero.

Gracias, compañero, me dijo el compañero -me entusiasmé- agricultor. De esos agricultores y pescadores que protestan frente a la FAO, donde los países discuten cómo terminar con el hambre con descansos a la hora de comer y sin incomodar a los monsantos y cargiles.

Piden -los compañeros- una reforma agraria para terminar con el hambre. Para que los productores del sur no sean la única fuente de alimentación de las mesas -y mercados- del norte. Para que la especulación no crezca más que los cultivos. Eso piden, con calma, con fuerza y con razón.

Tiene su gustito que te llamen compañero. Lo digo porque tal vez Hugo, Mario, Alfredo, en fin, los compañeros -re- piqueteros, también podrían sentirse bien -y con ellos muchos más- si los productores que protestan en Roma los llamaran, simplemente, compañeros.

jueves, 29 de octubre de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes o dunga-dunga.

Siempre hay prioridades. Es inevitable establecer un orden de necesidades para actuar en consecuencia. Es verdad, sin dudas, que si los niños no llegan a la escuela con la barriga llena, después de 4 horas la cabeza se irá vacía.

Pero las prioridades, para un Estado, no son necesariamente excluyentes. Hace unos meses, con las rutas cortadas y las cacerolas sonando por Palermo y Recoleta, la desnutrición infantil estaba en los mismos niveles de este octubre -¡vaya mes!-, para variar, convulsionado.

Dicen que no hay leyes electorales inocentes. Para muestra basta la ley electoral italiana, a la que sus mismos autores -la mayoría berlusconiana- llamaron "cerdada". Yo diría que no hay leyes inocentes. Todas -con buenas o malas intenciones- tienen un objetivo que se aleja de la inocencia.

Hay varios chistes que se ocupan del establecimiento de prioridades. ¿Se acuerdan ese en el que los miembros de una tribu sometían a sus prisioneros con una pregunta de vida o muerte? O una cosa, o la otra; aunque al final las víctimas eran sometidas -con sumo desagrado y en todo sentido- a las dos opciones.

Sin sometimientos ni malas intenciones, sería interesante que los legisladores pudieran permitirse debatir más de un tema simultáneamente, como la rubia del chiste, esa que puede comer chicle y caminar al mismo tiempo.

martes, 20 de octubre de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes únicos.

Desde hace décadas, en Europa se cambia la hora dos veces por año. A fines de marzo se adelanta y a fines de octubre se atrasa. El domingo a las tres de la mañana los relojes volverán hacia atrás y serán las dos. Simple, obvio, corriente, usual, normal.

Hacen cuentas los gobiernos y cuantifican el ahorro. La gente -nosotros- acomoda sus horarios y sus cuerpos, y en dos o tres días los posibles malestares desaparecerán.

El perro de mi compañero Salvatore tiene problemas con el cambio de huso horario. Duerme pegado a la puerta de la habitación y se despierta poco antes de que su dueño se levante. Salvatore sabe que en los próximos días encontrará a Pongo durmiendo placidamente, sin darse por enterado del cambio de hora.

En Brasil la hora cambió el sábado pasado. A lo (muy) largo y a lo (muy) ancho del país, los relojes se adelantaron una hora. Así, sin mayores discusiones -las hubo en el pasado, con los Estados del nordeste, pero ya no sucede- todo el país tiene nuevo horario de verano para ahorrar energía.

En Argentina no. Ni cambió la hora ni dejamos de discutir. Lo que funciona en Europa y lo que funciona en Brasil, en Argentina no. Se entiende claramente el porqué: somos únicos, y para un país único, habitado por seres únicos, con problemas únicos, son necesarias soluciones únicas. Y así nos va.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes bolivarianos.

Hace unos días, en la mostra de Venecia, se proyectó el documental de Oliver Stone sobre Hugo Chávez. Al menos así lo presentaban. Es simplista, equivocado e injusto, sostener, después de verlo, que es un documental sobre Chávez.

Es, en realidad, un documental sobre el chavismo, sobre los importantes cambios -pueden no ser positivos, admito- que se están produciendo en América latina, y sobre todo, la ignorancia y la mala intención de los medios norteamericanos para referirse a Chávez y al resto de los presidentes latinoamericanos que le apoyan.

La burla de tres ignorantes norteamericanos disfrazados de periodistas, sobre la costumbre de masticar "cacao" del presidente boliviano, indigna más (aunque no mucho más) que las risitas cómplices de la platea mientras veía a Stone llevarse a la boca hojas de coca ofrecidas por Evo Morales. El discurso unilateral ha hecho mella, y la coca, señores, definitivamente, es la cocaína.

No se ve a la oposición en este documental. No se ven los resultados prácticos (buenos o malos) de la Revolución Bolivariana; y es una deuda con el espectador. Se ve, sí, la manipulación mediática de Estados Unidos, y la intervención política y militar para atentar contra gobiernos democráticos. Eso sí se ve.

No me gusta el estilo de Chávez, lo digo por si la discusión se dispara para ese lado. Pero me gusta, comparto y defiendo su idea de una América Latina unida, con un discurso uniforme y negociando entre pares con el resto del mundo, sin subordinación.

La teoría es muy bonita, pero es en la práctica -demás está decirlo- donde los resultados se convalidan. Si no lo creen, miren hacia el Este. El comunismo destrozó vidas y países. ¿No alcanza? Miren hacia el Norte entonces, que se ve mejor.

jueves, 2 de julio de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes amplios.

Hay diferentes formas para comprobar las consecuencias del paso del tiempo sobre nuestro cuerpo. Una de ellas es buscar una foto vieja (posiblemente del verano y en traje de baño) y llevarla -con extrema precaución- a las cercanías de un espejo.

La evidencia de los años transcurridos salta a la vista -salvo en el caso de Berlusconi: con tantas cirugías, implantes capilares y maquillajes varios, se veía más viejo cuando era joven- . Aunque irrefutable, esta no es una constatación demasiado útil. Somos nosotros mismos los que nos vemos, y no alcanza.

Hace unos días me tocó hacer lugar en los armarios. Esta es otra forma de comprobar que muchos días han quedado atrás. Fue inevitable encontrarme con el pasado. Un pasado en forma de pantalones que hoy sólo podría calzarme hasta poco más arriba de las rodillas. Esto sí parece que alcanza para darse cuenta del paso del tiempo, aunque no es totalmente demoledor.

Lo tremendo, lo angustiante, lo peor, en definitiva, fue ver una foto de mi mujer y sus amigas jugando con uno de mis nuevos pantalones. Una de un lado, otra del otro y en el medio algo parecido a una gran bandera de algodón, color natural; una especie de estandarte con piernas que esperaba, impotente e imponente -debo admitirlo- que una mano amiga le hiciera el ruedo.

Como siempre, me resisto a pensar que todo tiempo pasado fue mejor, pero recuerdo todavía cuando carente de costurera, me prodigaba con mis expertas manos en las técnicas de la termo adhesión.

viernes, 12 de junio de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes escondidos.

Trato de recordar qué música escuchaba cuando tenía menos de diez años. Supongo que nada de rock, bastante de música infantil, tango (terminó casi gastado un casete de "Buenos Aires 8"), folclore y mucha música bailable gracias a mi abuelo y su piano.

Augusto está preocupado por la música que escuchan sus hijos, aunque más preocupado está por la que no escuchan. Horas de Pink Floyd abandonadas en los cajones; "Sultanes del Ritmo" dejó de ser un tema de Dire Straits para convertirse en "Los sultanes", un grupo berreta y oportunista, con obvias consecuencias.

Años atrás, el tango estaba en bajada. Los jóvenes no lo escuchaban y se temía por su futuro. Le preguntaron a Osvaldo Pugliese si compartía este temor imperante: no -dijo el maestro-, porque el tango siempre los espera.

Hace unos días hablaba por Internet con el más chiquito de los hijos de Augusto. Después de pocos minutos me dijo que se iba a jugar a la Escondida, y me dejó solo aunque esperanzado. Si la buena música es como el juego de la escondida, entonces no hay de qué preocuparse: siempre los espera.

sábado, 16 de mayo de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes suficientes.

Para entender, o mejor, para tratar de entender el conflicto en Oriente Medio, ayuda mucho visitar los lugares en los que se discute y se bombardea. Todos tienen razón, creo, aunque parece que los equivocados estuvieran sólo de un lado del muro que divide a Israel de Cisjordania: del otro lado, del de afuera.

Un palestino depende de la voluntad de Israel -que abre o cierra puntos de control en fronteras unilateralmente decididas- para visitar a sus familiares o para ir a trabajar. Un israelí que vive cerca de esas fronteras, teme por su vida cada día: un cohete o un hombre bomba pueden terminar con él.

"Es un conflicto difícil", comentó un sacerdote que viajaba con nosotros. "Hace muchos años que rezamos para que se resuelva, y todavía sigue", remató. Tal vez el camino sea otro, me dije en silencio.

Frente al muro de los lamentos -el otro muro-, que perteneció al Templo de Jerusalén y donde dice la tradición cristiana, Jesús echó a los mercaderes, desde hace miles de años se reza; y desde hace siglos se dejan mensajes, plegarias o, simplemente, deseos escritos en un papel.

Detrás de este muro -el lugar más cercano al lugar santísimo para los judíos- se levanta la Mezquita de Al-Aqsa, o la maravillosa Cúpula de la Roca. Dice la tradición musulmana que desde aquí Mahoma subió al cielo.

Esta zona de la ciudad vieja de Jerusalén es un punto de encuentro de las tres grandes religiones monoteístas. Frente a ese muro, una noche de mayo, con mucho respeto, escribí un deseo simple pero con un sentido amplio, abarcador, que no se reduce sólo a los fanatismos religiosos. Coloqué entre sus grietas un papel con una sola palabra escrita: basta.

martes, 5 de mayo de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes nostálgicos.

Me emociono cada vez que escucho a Serrat poniéndole voz a Antonio Machado. Si bien la música y la letra de "Cantares" son maravillosas, me conmueve mucho más la historia del poeta español.

Terminó su vida en Francia, después de varias peripecias que lo acorralaron junto a los republicanos que luchaban por la democracia perdida. Pasó la frontera enfermo, y al poco tiempo -también de pena, parece- murió.

Imagino las charlas con sus compañeros republicanos, antes y después del golpe franquista. Proyectos, modelo de país, libertades, modernidad, arte, futuro. ¡Cuántas charlas de sobremesa, antes, o de sufrimiento, después!

No tuve que imaginar, sin embargo, porque la vi, una charla que asemejaba a la sobremesa de algún restaurante de Palermo (cerca de Plaza Italia). Parecían dos nostálgicos amigos haciendo planes para su futuro, divertidos, a solas, aunque en televisión.

Y me acordé de Machado. Luchó por la democracia con su cuerpo y su cultura. No se escondía detrás del latín ni del tono campechano para proyectar su modelo de país, o mejor, de República.

Tengo una sensación amarga, contra la que combato día a día: la democracia es defendida por casi todos, sin distinción, mientras está vigente. Cuando deja de estarlo, en cambio, pareciera que algunos no se sienten demasiado incómodos; y los que luchan para recuperarla -aunque tal vez me equivoque-, son siempre los mismos.

miércoles, 22 de abril de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes curiosos.

Ante la duda... dice el conocido refrán, la elección, amigas, es obvia. La duda es, además, una gran motivación para aprender. Sin duda no hay crecimiento. Sin duda no hay curiosidad.

Pero son las ideas de la gente las que deberían despertarnos curiosidad. Tener más interés por las personas que por las ideas ajenas es señal de, al menos, aburrimiento. Y ni hablar si lo que importa no es ya la gente o sus ideas, sino lo ajeno. Ahí ya estaríamos, claramente, frente a un hecho tipificado, con gran precisión, en el código penal.

Da pena cuando la gente se preocupa poco por la educación, menos por el crecimiento y nada por el respeto. Sospecho que existe una relación inversamente proporcional entre la carencia de estos tres elementos y la abundancia de curiosidad desperdiciada, inútil, chismosa. Creo que la relación entre la habladuría y el aburrimiento es, en cambio, directamente proporcional.

Aprovechemos entonces la curiosidad para aprender, para crecer, para llevar nuestro horizonte un poquito más allá de la punta de los zapatos. La curiosidad es hija de la ignorancia y madre de la ciencia, dijo un filósofo; la sospecha es prima de la suspicacia, tía de la ofensa y amiga de una amiga de la calumnia, dijo un rosarino, creador de aforismos, impulsado por el negro Fontanarrosa.

Dos caminos, dos recorridos, dos resultados con un punto de partida común. Uno, el más largo, el más complicado, el más difícil, aunque el mejor. Si la elección cae en el otro camino, deberíamos admitir que sin curiosidad estaríamos mucho mejor.

jueves, 16 de abril de 2009

Apuntes, despuntes y pespuntes sísmicos.

No hace falta ser muy dotado para darse cuenta de que estamos a merced de la naturaleza. Nada podemos hacer cuando a esta imponente señora se le ocurre algo. Lo que sea, lo que venga, a cualquier precio.

Tampoco hace falta ser muy dotado para saber que existen medidas para mitigar, contrarrestar y hasta para evitar las consecuencias de los desastres naturales. Desde chicos sabemos que basta el soplido de un lobo para que una casa de paja deje al cerdito sin techo y refugiado en la casa de su hermano, el albañil.

Albañiles honestos y capaces harán falta para reconstruir los pueblos destruidos por el terremoto en Italia. Constructores que no utilicen la arena del mar (con cloruro de sodio incluido) para construir cimientos que se desgranan, con hierros carcomidos por la sal marina y paredes que no soportan el peso -no están preparadas para eso- y "explotan" hacia la calle.

Hasta aquí el pasado. El presente es, entre otras cosas, la enorme cantidad de carpas, con miles y miles de personas sin hogar. La vida en las "tendopolis", como llaman aquí a los campamentos, intenta adquirir normalidad, aunque sin lograrlo.

Berlusconi no ha faltado un solo día. Visitó la zona, nadie lo acusó de demagógico y nadie criticó su intención -discutible- de desdramatizar la situación. Tal vez no haya sido adecuado cuando describió como "día de camping" la estadía en las carpas, pero es un tema menor frente a un drama que, para la gran mayoría de los sobrevivientes, es el futuro que recién comienza.